Domingo.

Parece necesario vivir bajo la simple luz de la existencia,
abrazar la normalidad y dejar de creer en una realidad pretenciosa,
hablar un rato con la mesa y los platos, las cortinas y el florero. 
Besar en la frente el rito del día domingo; 
esa nostalgia linda que te da el hogar y el tiempo tranquilo.