Confesión a tu indiferencia

He de pagar en vida todos mis pecados
adormecidas suenan las campanas destruidas
al escuchar la indiferencia de aquellos dioses.

¿Porqué mande todo a la mierda, noche?
No sé, pequeño dios coronado,
lo cierto es que tuve miedo,

¿Y qué es el miedo?
Entrar en lo desconocido de la sombra
y jugar con el destino cruel.

Vi en tus ojos el paraíso en vida
la promesa del dolor y la lejanía
el cielo y el infierno bailando juntos

Saber que estarías ahí parado,
que no somos nada y nunca lo seré
el instinto es mal amigo, egoísta y poco honroso.