Mi existencia me parece absurda
bajo la luz de una luna inocente,
tiempo para ventanales dantescos
y pasiones carentes de sueño.
Arduamente busco lo inexistente
y la luz se escabulle en mis manos,
como todo lo cierto hoy es engaño
mis sentidos yacen descuidados.
Nada veo y tu canto no me ayuda,
lejos vuelo entre pasados del sol,
polilla endemoniada tras la luz soy:
vivo coqueteándole a la muerte.