Al despertar las rodillas al suelo desnudo, tierno
alma tras la puerta y el dolor del siglo en la espalda
ciudad abandonada, lejos de todo vestigio
de la luna el sol el dios prometido
alimento la fe
la imagen de esperanza
con recuerdos negros
la ceniza tras la tostada con pan
-y si tienes suerte aceite y sal-
la sopa de sopa
y el frío que te recuerda todo el calcio
con el que estas hecho
y piensas si estas solo en esta batalla
no sabes ni contra quien es la guerra
Y que sabemos nosotros sobre la verdad
desde la comodidad de las botas en el invierno
no conocemos ni el suelo que habitamos
ni las palabras de nuestras bocas