En mi insignificante existencia
puedo sentir el tenue aliento
de tu mano sobre mi pecho sangrante
dame la luz de cada mañana
despeja los encantos pasajeros
muéstrame el camino de humildad
que mi voz no se oiga sobre la tuya
y el llanto no nuble los pensamientos
doy mi vida a cambio de un minuto de verdad