Sueño IV

Anoche soñé que me perdía por horas en un bosque, olía muy rico; como a madera y tierra húmeda. No me importo no salir de ahí. Sentí como las ramas se acercaban tímidamente a mi almita, abrazándome maternamente. La calidez de las hojas en mi pecho suspira fragancias de un amor infantil que renace desde lo más profundo de mi corazón.