"Cada cual tiene sus penas
Y nosotros las tenemos
Esta noche beberemos
Porque ya no volveremos
A vernos mas.
Hoy vas a entrar en mi pasado
En el pasado de mi vida
Tres cosas lleva el alma herida
Amor, pesar, dolor."
- Enrique Cadícamo
Tal cual un domingo en la mañana, estábamos ahí, frente a la mesa. Tú comías como si nada, que en verdad es como si todos. Recuerdo que hablabas con la tele, siempre hablabas mucho, como si supieses la verdad del mundo y la tuvieses que decir a cada momento. En verdad no sabias la verdad, en verdad la verdad era una sombra que nunca supimos descifrar, solo la pisábamos sin percatarnos de su procedencia. A veces creo que vivimos tapados por una gran sombra gris, una gran verdad que no podríamos explicar. Ya sé que detestas cuando te hablo así, como si yo conociera algo que tu no. Pero de hecho, yo nunca he sabido nada. Era extraño estar ahí comiendo pan, como dos maridos, como dos personas totalmente normales.
No me gusta mucho la tele. Me gustan las películas. Y en realidad todo comenzó así, como una película de bajo presupuesto. Mi vida es una película de bajo presupuesto. A veces parece como si fuera una película de los 70 con imágenes extrañaras, llena de simbolismos y ritos, que a veces, por más que intentemos interpretarla, simplemente es, lo que no acredita si es buena o mala. Mientras comes pienso si has visto alguna película así, bien rara. Me gustaría saber que opinarías del final de Simón del desierto, probablemente dirías que es malo y que no lo entendiste, o que no estas preparado para eso porque eres tonto, aunque ese descarte siempre lo ocupabas cuando no tenias ganas de escucharme hablar, pero tu respuesta claramente seria que es mala, y eso seria chistoso por muchas razones; porque cuando le preguntan a Buñuel sobre el final, el solo responde que no sabe, que solo es así. Podríamos interpretar que lo lleva al infierno, a una discoteca moderna, y mil cosas más, pero Buñuel nos dice que simplemente es raro, no es eso chistoso? y bueno, aparte que siempre sentía que sabia tus respuestas, a veces preguntaba solo para estar segura que yo sabia que dirías. Pero te has dado cuenta que uno necesita escuchar lo que ya sabe? A veces te lo dicen muchas personas distintas, y la sed no se acalla. Terminas de comer y el cielo esta abochornado. El cielo así siempre me recuerda y me reprocha momentos en los que no he hecho nada más que observar y pensar. Parece pecado, yo no sé si es valido, pero ahora estoy perdiendo el tiempo de la misma manera, pensando y mirando. Parece un ejercicio de memoria, pero es más bien de fantasía, Te miro y sigue siendo chistoso vernos ahí, tan sobrios como mañana de día domingo, y es que es casi vergonzoso, es como suicidarse y no morir, despertar al otro día tirado por ahí, respirando! Y es todo confuso y chistoso.
Tu cara es extraña. Me acuerdo que te gustaba mi cara, pero un día me dijiste que estaba fea. Siempre era un problema estar sobrios, estar desnudos mirándonos a los ojos. Como si fuésemos otras personas, simplemente seres, sin una lectura. Habían momentos en los que creo que nos queríamos y otros nos odiábamos, pero siempre, y era lo que nos unía, nos dábamos un asco y nausea embriagante. Ese era el problema, eramos la droga. Nos dejábamos morir. Y todavía. De hecho, este desayuno tranquilo, mirando por la ventana mientras comes un pan tostado y yo tomo un te, sera la peor caña? Despertar de lleno a la realidad y existir un rato.
Realmente todo ha sido misterio entre nosotros, no sé cual de los dos es más extraño. No sé bien de donde saliste, de verdad, todo el tiempo que compartimos me genera una sensación extraña, como cuando tomas tequila solo y luego bebes un trago de cerveza. Llegaste con el viento del sur, eso lo recuerdo bien, y te fuiste con el verano. Si es que te fuiste, porque a veces siento que nos devoran las ganas de errar aquel rincón nuestro, equivocarnos bajo la sombra misteriosa de la noche. Porque nuestro tiempo juntos siempre ha sido un punto aparte, correr de la mano por el infierno. Besándonos las soledades, las penas y las tinieblas. De otra forma no funcionamos, como si no nos gustasen las primaveras. Que fracaso fue nuestro vivir, y aquí estamos, mirando el cielo, mirando el pasado, mirando lo que quedo.
Me hablas y ya no escucho bien, me muestras como has avanzado, en teoría, estamos más viejos. Yo igual he aprendido cosas pero no quiero mostrártelas. Nunca me ha gustado mostrarte mis tesoros, aunque siempre te esforzabas por intentar ver que había bajo la falda. Realmente ya no sé nada, cada día se menos. Lo único que he querido cambiar es dejar de ser pretenciosa, porque creer que hago algo bien es un acto erróneo, o no? No es correcto pretender ser escritora, cuando las palabras llegan a la mente solas, bailando un tango, mientras miro mi cara en el reflejo de la cuchara en la mesa, con la que revolví el te. No te pasa? pregunto. Aunque ya sé la respuesta.
No me gusta mucho la tele. Me gustan las películas. Y en realidad todo comenzó así, como una película de bajo presupuesto. Mi vida es una película de bajo presupuesto. A veces parece como si fuera una película de los 70 con imágenes extrañaras, llena de simbolismos y ritos, que a veces, por más que intentemos interpretarla, simplemente es, lo que no acredita si es buena o mala. Mientras comes pienso si has visto alguna película así, bien rara. Me gustaría saber que opinarías del final de Simón del desierto, probablemente dirías que es malo y que no lo entendiste, o que no estas preparado para eso porque eres tonto, aunque ese descarte siempre lo ocupabas cuando no tenias ganas de escucharme hablar, pero tu respuesta claramente seria que es mala, y eso seria chistoso por muchas razones; porque cuando le preguntan a Buñuel sobre el final, el solo responde que no sabe, que solo es así. Podríamos interpretar que lo lleva al infierno, a una discoteca moderna, y mil cosas más, pero Buñuel nos dice que simplemente es raro, no es eso chistoso? y bueno, aparte que siempre sentía que sabia tus respuestas, a veces preguntaba solo para estar segura que yo sabia que dirías. Pero te has dado cuenta que uno necesita escuchar lo que ya sabe? A veces te lo dicen muchas personas distintas, y la sed no se acalla. Terminas de comer y el cielo esta abochornado. El cielo así siempre me recuerda y me reprocha momentos en los que no he hecho nada más que observar y pensar. Parece pecado, yo no sé si es valido, pero ahora estoy perdiendo el tiempo de la misma manera, pensando y mirando. Parece un ejercicio de memoria, pero es más bien de fantasía, Te miro y sigue siendo chistoso vernos ahí, tan sobrios como mañana de día domingo, y es que es casi vergonzoso, es como suicidarse y no morir, despertar al otro día tirado por ahí, respirando! Y es todo confuso y chistoso.
Tu cara es extraña. Me acuerdo que te gustaba mi cara, pero un día me dijiste que estaba fea. Siempre era un problema estar sobrios, estar desnudos mirándonos a los ojos. Como si fuésemos otras personas, simplemente seres, sin una lectura. Habían momentos en los que creo que nos queríamos y otros nos odiábamos, pero siempre, y era lo que nos unía, nos dábamos un asco y nausea embriagante. Ese era el problema, eramos la droga. Nos dejábamos morir. Y todavía. De hecho, este desayuno tranquilo, mirando por la ventana mientras comes un pan tostado y yo tomo un te, sera la peor caña? Despertar de lleno a la realidad y existir un rato.
Realmente todo ha sido misterio entre nosotros, no sé cual de los dos es más extraño. No sé bien de donde saliste, de verdad, todo el tiempo que compartimos me genera una sensación extraña, como cuando tomas tequila solo y luego bebes un trago de cerveza. Llegaste con el viento del sur, eso lo recuerdo bien, y te fuiste con el verano. Si es que te fuiste, porque a veces siento que nos devoran las ganas de errar aquel rincón nuestro, equivocarnos bajo la sombra misteriosa de la noche. Porque nuestro tiempo juntos siempre ha sido un punto aparte, correr de la mano por el infierno. Besándonos las soledades, las penas y las tinieblas. De otra forma no funcionamos, como si no nos gustasen las primaveras. Que fracaso fue nuestro vivir, y aquí estamos, mirando el cielo, mirando el pasado, mirando lo que quedo.
Me hablas y ya no escucho bien, me muestras como has avanzado, en teoría, estamos más viejos. Yo igual he aprendido cosas pero no quiero mostrártelas. Nunca me ha gustado mostrarte mis tesoros, aunque siempre te esforzabas por intentar ver que había bajo la falda. Realmente ya no sé nada, cada día se menos. Lo único que he querido cambiar es dejar de ser pretenciosa, porque creer que hago algo bien es un acto erróneo, o no? No es correcto pretender ser escritora, cuando las palabras llegan a la mente solas, bailando un tango, mientras miro mi cara en el reflejo de la cuchara en la mesa, con la que revolví el te. No te pasa? pregunto. Aunque ya sé la respuesta.