Una pequeña historia

Cuando era chica,
casi siempre soñaba con drogas.
He visto muchas escenas del futuro y pasado
mezcladas con drogas en un baño
y aún sueño de manera símil...
Veo como se quema el papel
y mi realidad en el sueño
cambia, y generalmente es triste.

Entonces despierto
y no distingo si estoy despierta o no
si soy yo o no
me miro las manos
gordas y chicas, tan mías
y respiro un poco más tranquila.

La primera vez que fume,
me cure a más no poder,
y todos esos primeros años
de autodestrucción,
no distinguía cuando estaba consciente o no
porque yo siempre estaba volada, sin fumar,
yo nunca he estado ahí,
me cuesta mucho...

Y acepto que me gusta no estar ahí;
perderme entre las calles,
llamar a la muerte,
dejarme morir entre las veredas
llorarle a un mal amor mis penas
y olvidarme de mi.
Simplemente desaparecer.

Una vez, en verdad un año
o quizás más o quizás menos
luego de tantos malos sueños,
luego de tantos malos tratos,
decidí dejar de fuma y tomar
y creo que fue el año
que más errores cometí
y no sé por que
lo recuerdo todo ahora
como un mal viaje,
la peor de las pálidas.

Algo en el pecho me grita
que lo que siento no es por la droga,
es por vivir la vida
que viene cargada de penita...